Bienestar  ·  3 de agosto de 2026

Residencias en mal estado

Se da la circunstancia de que algunas personas con voz pública suelen dar de cuando en cuando la voz de alarma ante el descuido del bienestar. Este bienestar se refiere sobre todo a la vivienda, hablando de residencias con carencia de personal y medios, algo presente por desgracia, y es la obligación nuestra aportar una parte de crítica.

Si los residentes reciben visitas de forma periódica, los visitantes deben prestar atención a las señales del cuerpo de sus familiares. Una delgadez repentina es una señal obvia, pero hay otras que pueden pasar más desapercibidas, como el descuido en la administración de medicamentos. La pena es inmensa cuando comprobamos la existencia de estos casos, y se la situación se debe a la excesiva mercantilización del sector, moviéndonos entre los recortes públicos y la escatimación de recursos por pertenecer la residencia a una determinada empresa privada sin demasiado afán.

En el año 2021 1133 residencias de mayores recibieron una multa por irregularidades. La inspección puede castigar a una residencia con multas de entre 300 y un millón de euros, si se detecta alguna carencia, y la situación ha mejorado en parte desde la pandemia, aunque esta realidad sigue existiendo.

Entendiendo que la atención a mayores es un trabajo duro, es necesaria bastante más pasión, al lado de la profesionalidad. Esa pasión se ve mermada por la falta de recursos, pero es mejor abstenerse de pertenecer a este sector si no se considera adecuado para los gustos de cada uno.

En el caso de queja, por parte de los familiares o residentes, no suele ser efectiva la protesta hacia la dirección de la residencia, aunque tiene cabida esa posibilidad. Es más efectivo el procedimiento vinculado hacia la administración, aunque pensando en los familiares, puede ser preferible dar de baja a un familiar en la residencia, y buscar otras alternativas de habitabilidad.

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