Ajedrez más allá de los 65

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Hay cosas en la vida fortalecidas por la experiencia vital, y una de ellas es el ajedrez. Una persona puede ser mayor para otro tipo de deportes físicos, pero nunca se es mayor para jugar al ajedrez.
En los últimos tiempos los centros de día están gestionando espacios para partidas de ajedrez sénior. En ellas, además de crear un freno para las enfermedades de la memoria, se crea una atmósfera de tensión benévola, necesaria para evitar el estrés y sentirse útil, aunque a más de uno no le guste perder.
Además de organizar partidas, los centros de día pueden explorar la idea de plantear campeonatos con otros centros, sin olvidar que bastantes grandes maestros son mayores de 65 años. El objetivo es el de relacionarse, de esta forma deportiva una persona evita el aislamiento social, solo con el hecho de acudir al centro de día o al centro de ajedrez para encontrarse con su rival.
La ruta a seguir para llegar al más alto nivel, es apuntarse a un club privado dedicado al ajedrez, en cada ciudad. Ese club gestionará partidas federadas, en caso de tener el nivel necesario. Un jugador puede encuadrarse en una categoría para mayores de 65 años, o en otra categoría para mayores de 50. Se celebra un mundial sénior independiente al circuito, y este año la cita será en Serbia, en el mes de noviembre.
Pero si el nivel no llega a la élite, es posible jugar al ajedrez y competir como mera forma de hacer amistades, que al final es de lo que se trata. La cosa es preguntar a las diputaciones y a los ayuntamientos. Siempre organizan algún torneo, que suele estar en la modalidad de partidas suizas. Por supuesto, también contamos con la rivalidad sana que puede darse entre dos compañeros de tablero ocasionales, aunque no haya un deseo de competir, sino de aprovechar bien el tiempo fortaleciendo la mente.
Algunas residencias y centros de día han empezado a trabajar con asociaciones ajedrecísticas como Chesscul, o diferentes clubes desplazados a esos lugares para impartir lecciones de aprendizaje,